Zeljko Rebraca, pívot serbio del Pamesa Valencia, ha anunciado en rueda de prensa su retirada del baloncesto, a pesar de que tenía contrato hasta el final de temporada con opción a una más por parte del club español. El jugador no quiso afirmar que esta decisión se debiera a sus problemas físicos, sino que explicó que “después de varios rumores sobre mi condición física, he tomado la decisión de dejar el baloncesto“.
“Desde mayo me he estado preparando duro pero han surgido pequeños problemas de lesiones. No me veo en condiciones de ayudar al equipo en la medida en la que creo que debo hacerlo y por eso he tomado esta decisión”, ha añadido.
El pívot, de 35 años, llegó este verano al Pamesa Valencia como uno de los fichajes estrellas, tras seis años en la NBA, donde militó en los Detroit Pistons, Atlanta Hawks y Los Angeles Clippers.
El serbio apenas ha participado con el equipo al sufrir, a mediados del mes de noviembre, una arritmia auricular que le ha mantenido fuera de las pistas durante el último mes, la misma patología por la que ya tuvo que ser intervenido quirúrgicamente en 2003 y 2005.
Agradece la oportunidad
El jugador, que estuvo acompañado por Manolo Llorente, presidente ejecutivo del club, y Johny Rogers, director deportivo, ha señalado que ha sido una decisión “muy dura” para él, porque este verano ha trabajado “muy duro y con ilusión para jugar en el Pamesa”, club al que ha agradecido la “gran oportunidad” que le brindó para volver a jugar en Europa.
“Las cosas no han ido bien y he estado mas tiempo fuera de las pistas que dentro“, ha señalado el jugador, quien ha agradecido su apoyo al cuerpo médico del club valenciano, a sus compañeros, y a su preparador físico.
También tuvo palabras de agradecimiento para la afición, el presidente del club, el entrenador Fotis Katsikaris, y para el director deportivo, además de para sus compañeros, quienes estuvieron presentes en la rueda de prensa y le despidieron con aplausos.
“Sé que todo el mundo esperaba mucho de mí; yo también esperaba más de mi mismo, pero no he podido darlo. Era muy difícil para mí ver a mis compañeros desde fuera y no poder jugar”, ha insistido el jugador, quien dejó escapar algunas lágrimas durante su discurso de despedida.